Todos los partidos, incluido el Kadima, abogan por la dimisión de Ehud Olmert
Históricamente, Ariel Sharon mantuvo postulados de fuerte confrontación contra los palestinos. Pero estando ya como primer ministro, comenzó a derivar a posiciones más moderadas, cosa que dentro del Likud suscitaba duras críticas. De ahí que Ariel Sharon, se escindió del Likud y creó el partido Kadima, partido que abogaría por posicionamientos más moderados, por lo que se pretendia que fuese un partido de centro, alejandose suficientemente de la derecha, opción que representa su anterior partido, el Likud encabezado por Benjamin Netanyahu. En la creación de Kadima, Ariel Sharon contó con la colaboración del que hasta entonces era el lider laborista, Shimon Peres.
La acción emprendida por Ehud Olmert, al iniciar la guerra del pasado verano en el Líbano, es más propia del Ariel Sharon de su época en el Likud que, no del Sharon que creó el Kadima, partido que se debía situar en el centro del expectro de la política israeli.
Todo indica, que los dirigentes israelies, no entienden de moderación, y por eso se ven incapaces de afrontar la situación sino es provocando la guerra.
El juez israelí Eliahu Winograd, presidente de la comisión que ha investigado los fallos del Gobierno y de las Fuerzas Armadas en la guerra que enfrentó a Israel y Hezbolá el verano pasado en Líbano, presentó el pasado 30 de abril a la prensa en Jerusalén un primer informe de responsabilidades. El documento arroja que el primer ministro israelí, Ehud Olmert, el titular de Defensa, Amir Peretz, y el ex jefe del Estado Mayor, general Dan Halutz, son los responsables del fracaso de la última contienda en Líbano. "Ha habido errores muy graves y Omert, Peretz y Halutz han contribuido personalmente a este fracaso, aunque hay otros muchos responsables", ha declarado Winograd. Olmert ha anunciado que no tiene intención de dimitir y que sólo aplicará las recomendaciones de la Comisión Winograd.
Según el informe, Olmert actuó apresuradamente al llevar al país a la guerra, sin asesorarse antes, sin contar con un plan integral para derrotar a la guerrilla chií libanesa de Hezbolá y sin obtener del Ejército planes alternativos. Además de "errores graves", la comisión habla de "falta de juicio, responsabilidad y cautela". En cuanto a Peretz, señala que su "falta de conocimiento (en asuntos de Defensa) y su falta de experiencia fueron la causa de que fracasara en su misión". "El ministro de Defensa en el período investigado no pidió ni examinó los planes del Ejército, no verificó la preparación (de las Fuerzas Armadas) ni los planes presentados por el Ejército y en los que se fijaron los objetivos de la guerra", ha dicho el juez.
Sobre Halutz, el informe indica que el ex jefe de las Fuerzas Armadas no estaba preparado cuando ocurrió el secuestro de dos soldados israelíes por parte de Hezbolá el 12 de julio de 2006, lo que precipitó la guerra. Ni él, ni el Ejército. "Halutz es responsable de forma personal y de forma profesional del hecho de que en el día en el que se dio la orden de iniciar la guerra no tenía disponibles planes actualizados y reales para una escalada en la frontera con Líbano con los cuales ayudar al Gobierno a decidir cuál era la mejor opción", ha señalado Winograd, que ha destacado que Halutz "no advirtió al Gobierno de la falta de preparación de las Fuerzas Armadas para salir a una guerra".
"La fortaleza de Israel está en la autocrítica, como sociedad libre nuestro deber es estudiar los fracasos para poder corregirlos", ha afirmado Winograd.
Este primer informe, que se refiere concretamente a la actuación del Poder Ejecutivo y de las Fuerzas Armadas en los primeros cinco días de ofensiva, que comenzó con la Fuerza Aérea y que siguió con una invasión terrestre del sur de Líbano, tiene 320 folios. La comisión, que lleva el nombre del juez jubilado Eliahu Winograd, de 81 años, está formada por dos catedráticos, Ruth Gavison, jurista de renombre, y Iejezkel Dror, profesor de Ciencias Políticas, y dos militares en la reserva, los generales Menajem Einán y Haim Nadal.
Olmert y Peretz decidieron encomendar la investigación al juez Winograd bajo fuertes presiones de centenares de reservistas que denunciaron graves fallos en la conducción de la guerra.
La segunda parte del informe de la Comisión Winograd se espera para el próximo mes de julio, y analizará la actuación en detalle de las Fuerzas Armadas. El general Halutz, que entonces dirigía las Fuerzas Armadas, renunció en enero después de una inspección interna a cargo de 50 comités de oficiales superiores para corregir los fallos. La contienda se prolongó desde el 12 de julio hasta el 14 de agosto del año pasado, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU concertó un armisticio.
La resolución 1701, adoptada por el Consejo de Seguridad, insta a un cese de las hostilidades entre Israel y Hezbolá y ordenaba la retirada de las tropas israelíes de territorio libanés y el despliegue simultáneo del Ejército de Líbano y tropas de la ONU. Además, urge a Líbano a acelerar el desarme de Hezbolá y a tomar el control y ejercer su autoridad en todo el país, exigencias que ya se requerían en una resolución anterior, la 1559. En los 34 días de guerra murieron más de 1.000 libaneses entre civiles y milicianos, y 163 soldados y civiles de Israel.
Todos los partidos políticos del panorama israelí exigieron el pasado 1 de mayo la dimisión del primer ministro israelí, Ehud Olmert, tan sólo un día después de la publicación del informe preliminar de la Comisión Winograd, que investiga los errores cometidos durante la guerra de Líbano del verano pasado.
Incluso desde su propio partido, el Kadima, son cada vez más intensas las voces que piden la renuncia de Olmert e intentan así que el actual primer ministro "no arrastre al partido con él", según palabras de una fuente anónima del propio partido citada por el diario israelí 'Haaretz'.
En el seno del gobierno se denota tensión por los acontecimientos, prueba de ello es que, Tzipi Livni siendo aun ministra de extriores, le pide a Olmert que dimita por los errores en la guerra del Líbano, y el primer ministro israelí, la destituye del cargo de forma inmdiata.
"Le expresé en la entrevista mi opinión de que la dimisión es la decisión correcta de su parte en estos momentos", dijo Livni en una rueda de prensa en el Ministerio de Asuntos Exteriores, en Jerusalén. Livni agregó: "Pienso quedarme en el Gobierno para verificar que los cambios que son necesarios se efectúan correctamente", al salir al paso de los rumores a lo largo de la jornada de que iba a dimitir. La ministra habló a los medios de comunicación después de tres días en los que había pedido estudiar el Informe de la Comisión Winograd, que responsabilizó personalmente a Olmert de los fallos cometidos durante la guerra del Líbano, entre julio y agosto de 2006.
La ministra ratificó que "el 12 de julio apoyó la decisión de salir a la operación porque creía entonces, como cree ahora también, que Israel debía enviar un mensaje y aclarar por la vía militar que no piensa tolerar más secuestros en la frontera". Sin embargo, se quejó abiertamente de que después de esa decisión, el primer ministro actuó prácticamente sólo y sin asesorarse con el Ministerio de Exteriores ni hacerla partícipe en sus decisiones.
"Está escrito en el informe, pero no se necesitaba un informe público para saberlo", explicó.
Livni, que estuvo reunida con Olmert menos de una hora, considera que en las actuales circunstancias el primer ministro debería dimitir, pero aseguró que no será ella la que impulse o respalde un proceso para cesarlo. "Quiero dejar claro que no pienso apoyar ninguna iniciativa para cesar al primer ministro; así será hasta el informe final de la Comisión, porque la decisión (de dimitir) le corresponde exclusivamente a él".
El Informe final de la Comisión Winograd se espera para julio o agosto, e incluirá conclusiones sobre los 34 días de guerra, a diferencia del preliminar que sólo trata los primeros cinco. Livni reveló sin embargo que su intención es arrebatar a Olmert el liderazgo del partido Kadima en el futuro. "Creo en Kadima, creo que Kadima debe gobernar el país y que para ello debe elegir a su candidato a primer ministro en elecciones internas democráticas" primarias, afirmó. "Cuando llegue ese momento –subrayó– presentaré mi candidatura como espero que también lo hagan otros".
El presidente de la coalición Kadima, Avigdor Yitzhaki, declaró públicamente estar a favor de que se produzca la dimisión de Olmert. Yitzhaki, quien habría consultado a varios parlamentarios del Kadima la posibilidad de reemplazar a Olmert de inmediato, ya tiene una candidata favorita para sustituirle, que no es otra que, la que hasta hace poco era ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni.
Desde el Partido Laborista, fuentes anónimas cercanas al ex primer ministro Ehud Barak, pidieron que Olmert sea sustituido por una persona con "experiencia" y "fiable" como el viceprimer ministro Shimon Peres, por consiguiente Peres debería ser el principal candidato para reemplazar al primer ministro", explicaron estas fuentes al diario israelí 'Yediot Ahronot'.
Los Laboristas, quienes forman parte del gobierno encabezado por Olmert, a tenor de la situación que se está dando tras conocerse el inforfe preliminar de la Comsisión Winograd, se están planteando salir del gobierno.
Así mismo, Benjamin Netanyahu, lider del Likud, el tradicional partido que representa la derecha, también a pedido la dimisión de Olmert, y de igual manera, se decantan por la anticipación de las elecciones.
A las peticiones de dimisión también se sumaron los principales diarios, que publicaron duros editoriales instando a Olmert a que deje el Gobierno.
La primera consecuencia del asunto, fue la dimisión de uno de los ministros laboristas sin cartera, Eitan Cabel, quien se convirtió en el primero en dimitir de su cargo en protesta por la gestión que hizo el Gobierno de la guerra de Líbano el pasado verano, tras la publicación el día 30 de abril, del informe preliminar realizado por la Comisión Winograd, encargada de investigar los errores cometidos. Naturalmente, la segunda consecuencia, sin duda ha sido el posicionamiento crítico de Tzipi Livni, siendo esta aun ministra de exteriores, a raíz de lo cual el primer ministro la distituyo rápidamente.
Cabel, ministro sin cartera, es el primer miembro que dimite tras conocerse el informe y no está claro si habrá otros que le sigan. "Ehud Olmert debe dimitir, debe asumir la responsabilidad", declaró Cabel en rueda de prensa. "No puedo permanecer en un Gobierno dirigido por Ehud Olmert", añadió.
Según los estudios de opinión, la ciudadanía mayoritariamente opta por la no continuidad de Olmer como primer ministro. Y esta mayoría abarca casi el 70%, de ahí que la renuncia de Olmert sería de gran ayuda para la continuidad de Kadima como un partido con posibilidades de gobernar tras la celebración de las próxima elecciones.
Olmert dejó claro que no dimitirá pese a su creciente impopularidad y a las críticas en su contra que realiza el informe, que sin embargo no recomienda su renuncia.
Fuentes anónimas del Kadima, consideran difícil que Olmert pueda resistir la presión pública hasta que se publique el informe Winograd definitivo, en agosto.
Mientras, otra de las fuerzas vivas más importantes de Israel, su Ejército, ha formado un equipo para estudiar el informe, especialmente duro con el jefe del Estado Mayor, Gabi Ashkenazi.
"El Ejército se encuentra en un proceso profundo en el que se aplicarán las lecciones y corregirán los errores descubiertos en las investigaciones posteriores a la guerra", afirmó un portavoz militar.
